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La vida en la Tierra

Tras un post sobre Materia y campos de fuerzas y otro sobre El Big Bang y la expansión del Universo, quedaba en pie la promesa de escribir esta vez sobre la vida. Ahora es el momento.

¿Qué escribí sobre este tema hace ya mucho tiempo?

Se puede ver en este mismo blog en el siguiente enlace, un texto que viene al caso. Se trata del capítulo del ensayo sobre la conducta en el que explico distintos aspectos del comportamiento de los seres vivos. De todas formas en el mencionado post sobre la materia, daba una definición más conceptual que trataré de explicar aquí:

LA VIDA en si es un proceso 'emergente', auto catalítico, y auto replicante, de la materia, cuyas 'reglas' de funcionamiento no son directamente las de las sustancias químicas que la forman sino de todas las interacciones que hacen que sea un eficaz mecanismo de extensión de la entropía.

La preparación de un planeta

Para que exista vida, primero se han de dar ciertas condiciones:

  • Ha de haber materia en un estado estable. Los seres vivos son fenómenos que tienen suficiente permanencia para reproducirse y para ello deben crear condiciones semejantes a las que les dieron a ellos origen, por lo tanto no es probable que se forme vida en un lugar donde no haya suficiente materia agregada en un estado estable, ni muy frío ni muy caliente, a salvo de cambios bruscos de temperatura, presión, radiaciones y fuerzas destructivas de cualquier clase.
  • Debe ser posible que los componentes del ser vivo se combinen espontáneamente, por lo que ha de haber un fluido que permita el movimiento de materia a su través. El agua líquida es perfecta en el entorno de 0 a 30 ºC, pero el intervalo puede ser mayor, aunque si un ser vivo ha de disipar calor de sus reacciones, la temperatura no puede ser muy alta.

Procesos emergentes. Elementos de un ser vivo (la vida es bacteriana, los virus no son seres vivos)

¿Qué es un fenómeno emergente? Se trata de lo que sucede si se coordinan un gran número de elementos menores. Por ejemplo, todos los seres vivos en la Tierra están formados de células y estas a su vez están formadas de innumerables moléculas de materia orgánica (proteinas, lípidos, hidratos de carbono y otras muchas sustancias muy variadas en menor concentración).

Cuando se juntan las moléculas del aire se producen anticiclones y bajas presiones, frentes calientes y fríos, vientos y precipitaciones de agua líquida y sólida, que llamamos lluvia, nieve, granizo y también rayos y truenos. Todos esos nombres son modelos para fenómenos emergentes. De la misma forma, cuando se concentran espontáneamente en una célula todos sus componentes, la célula empieza a hacer los fenómenos que se consideraban característicos de la vida, cuando yo estudiaba el bachiller: la célula viva se relaciona con el medio, se alimenta y se reproduce. Eso son modelos de comportamiento emergente. La clave de todo es la espontaneidad. Un fenómeno es emergente cuando se produce espontaneamente, reduciendo la energía del sistema y aumentando el desorden en su entorno. Las leyes que describen el comportamiento de sistemas emergentes son específicas de cada tipo. Por ejemplo, mediante la descripción de una molécula de aire y generalizando la descripción a una multitud de ellas no se está describiendo como se comportará el conjunto.

Pero no todos los fenómenos emergentes son vida. Por ejemplo una tormenta o el fuego, no son vida, aunque comparten alguna propiedad común a las de los seres vivos. Las bacterias son seres vivos porque tienen propiedades autocatalíticas y autorreplicantes, y los seres vivos más complejos, como animales, plantas y hongos, también.

Autocatalíticas quiere decir que las reacciones que se producen en su interior están favorecidas por la existencia de ciertos componentes que actúan como catalizadores. Pensemos en los ribosomas de todas las células, que hacen posible la síntesis de las proteinas que necesita la célula de una forma efectiva y precisa, en el interior del mismo cuerpo de la célula.

Autoreplicantes quiere decir que los seres vivos contienen en su interior las instrucciones para reproducirse formando otros seres vivos que tienen las mismas propiedades, incluidas las propiedades de volver a replicarse. Los virus no son seres vivos porque no tienen la capacidad de autorreplicarse, sino que necesitan la maquinaria celular de sus hospedadores, las células a las que infectan, para ello.

Por lo tanto, la vida crea vida. Y sabemos por investigadores como Darwin y como Margulis, que esa vida puede evolucionar, de seres más simples a seres más complejos y también especializándose para mejorar su supervivencia y reproducción según evolucione el ambiente. Otro problema a resolver es ¿cómo surgió la primera vida? Pero de eso ya hablaremos otro día.

Las interacciones. La inteligencia o cómo crear una conciencia

Un ser aislado tiene una cierta capacidad de acción, como respuesta a estímulos recibidos del medio, pero no la acción de conjunto. Los seres vivos hemos quedado que se relacionan. Esa relación aumenta las propiedades de sus acciones. Como la vida es un fenómeno espontáneo, que surge de si misma, es casi por definición un eficaz mecanismo de aumento de la entropía en el Universo. La Tierra, que está llena de vida, como conjunto es un ser vivo (esto es la hipótesis Gaia) muy eficaz disipando la energía que recibe del Sol, al absorber tanta radiación infrarroja y ultravioleta mediante las plantas.

El siguiente fenómeno emergente es el de la inteligencia. Los seres vivos están todos dotados de una u otra dosis de inteligencia. Esa inteligencia necesariamente surge como un fenómeno emergente derivado de la interacción. La interacción ocurre entre los elementos de un enjambre, que tienen medios de aviso de distintos peligros y oportunidades para actuar conjuntamente aunque el estímulo lo reciba uno solo de los componentes del enjambre. Por eso los enjambres se comportan como un solo individuo.

Pero ¿qué hay de la inteligencia de un ser vivo suficientemente complejo, como nosotros los humanos? Aparte de la inteligencia de nuestros enjambres, que llamamos naciones, barrios, familias, tenemos otra clase de inteligencia aparentemente individual. Pero si lo analizamos un poco veremos que nuestro cerebro está compuesto por millones de neuronas que forman un enjambre. Precisamente el proceso de aprendizaje consiste en conectar las neuronas adecuadas para cada clase de evento, de forma que todo nuestro ser se comporta de forma unificada frente a los estímulos que llegan al cerebro, sin importar de que provengan de unos pocos sensores de entre nuestos sentidos. Igual que haría un hormiguero o un panal. La conciencia es sólo el registro de problemas y soluciones posibles consolidado a lo largo de nuestra relación con el mundo en que vivimos.

El principio antrópico

Si todo el Universo que vemos y conocemos es como si estuviera diseñado para ser nuestra casa, ¿qué debemos pensar?¿Es por nosotros?…

Más bien tenemos que pensar que nosotros existimos en esta parte de nuestro Universo, precisamente porque se dan las condiciones extraordinariamente poco probables de las que disfrutamos. No está el Universo por nuestra causa, sino que nosotros estamos por causa de cómo es el Universo.

La creación y aprovechamiento de los mitos

A pesar de todo, a lo largo de la Historia, de manera machacona surgen mitos y relatos que se aprovecan para intentar aleccionarnos de que todo está en torno al ser humano. Pero ¡aterriza!: el ser humano está en el planeta este último millón de años de los 4500 millones que tiene la Tierra. Antes, deste al menos 3500 millones de años, había otros muchos tipos de seres vivos a los que no les hacíamos ni puñetera falta. Y cuando el ser humano se desvanezca como la multitud de seres vivos que fueron los ahora fósiles que van descubriendo nuestros paleontólogos, nadie echará en falta a estos tipos raros que, teniendo cuatro extremidades, caminaban sobre dos y empleaban las otras dos para enredar más de la cuenta.