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Propósito del tiempo, de la existencia. Sísifo

La cuestión de la existencia es muy curiosa. Nos planteamos que para que algo en particular exista, tienen que cumplirse ciertas condiciones. En realidad, las cosas existen y punto.

Los físicos dicen, y con razón, que

la materia no se crea ni se destruye”.

También dicen, si se les pregunta, que

la energía no se crea ni se destruye”.

Ahora bien, parece que la materia si puede destruirse con la condición de que en la misma operación se transforme en energía, por lo que la afirmación de que la materia no se crea ni se destruye es correcta si implícitamente incluimos la energía. La transformación de materia en energía cumple la famosa ecuación de Einstein:

E = mc2

Donde E es la cantidad de energía que le corresponde crearse a partir de la destrucción de una masa m, y c es una constante que resulta ser la mismísima velocidad de la luz e el vacío. Dado que esa velocidad es enorme (aunque finita) y encima está al cuadrado, la cantidad de energía equivalente a la destrucción de una determinada cantidad de materia en la transformación es muy muy grande. De ahí que mediante la aniquilación de una relativamente pequeña cantidad de materia, en la explosión de una bomba atómica se obtiene una brutalidad de energía libre capaz de destruir todo a su paso.

Pero volviendo a nuestra cuestión, si no vemos fogonazos de energía que aparezcan en cualquier lugar, cuando menos lo esperamos y sin control, eso significa que la materia que vemos no se ha destruido, ya que de lo contrario lo sabríamos.

Todo esto para decir que si la materia no se destruye espontáneamente (al menos en cantidades que podamos apreciar) eso quiere decir que ha estado siempre ahí. La materia es eterna y punto. Y no sirve de nada plantearse de dónde ha salido, porque la cuestión excede nuestra capacidad de descripción y entendimiento y afectaría a un momento del tiempo anterior a la misma existencia de todo, cosa para la que no está preparado nuestro cerebro, que podría aniquilarse en el intento, transformándose en … una bomba atómica.

Como curiosidad, todo lo que conocemos que existe de forma estable en nuestro mundo, en niveles de energía (bajos) semejantes a los del nicho, son sólo agrupaciones de tres clases de partículas: protones, neutrones y electrones formando diversas clases de átomos (o sea, de sustancias). Los protones y neutrones están (hay que creerlo, de acuerdo a todas las evidencias aportadas por los físicos) en espacios ridículamente pequeños que son los núcleos de esos átomos y los electrones en los enormes espacios (en términos relativos) ‘vacíos’ que rodean cada uno de los núcleos. Pero para darle más enjundia, los protones y los neutrones están formados por tríos de quarks de dos tipos: ‘up’ (‘arriba’) y ‘down’ (‘abajo’), a razón de dos up y un down en los protones y dos down y un up en los neutrones. Por tanto, podemos decir que todo (la materia estable que conocemos) es una buena colección de quarks up y down y electrones.

Las partículas de materia se conocen como ‘fermiones’ y se relacionan entre si experimentando fuerzas, mediante otras varias partículas que se llaman ‘bosones’. Muchos de estos bosones actúan en distancias muy cortas, en escala subatómica y atómica. Otros bosones, como los fotones actúan también en largas distancias, junto con la energía que transportan nos llega información desde distantes estrellas y galaxias. Son los bosones más conocidas y son responsables de la luz.

Dos fermiones iguales no pueden estar juntos en un mismo sitio, pero dos (y muchos más) bosones pueden hacer equipo con otros iguales, cuando quieran. Las fuerzas que conocemos, transporadas por diversos tipos de ‘bosones’ sólo son de cuatro clases: fuertes (mantienen unidos los quarks dentro de los protones y de los neutrones), débiles (mantienen los protones y neutrones unidos en los núcleos) y electrostáticas (mantienen unidos los electrones con sus núcleos y su alcance puede llegar a otros átomos a los que también unen formando las moléculas de todas las sustancias). Los fotones, además de actuar a escala atómica, pueden también recorrer distancias interestelares. Algunos han estado viajando desde el inicio de los tiempos. La cuarta fuerza conocida es la gravedad (es la fuerza más débil pero no está restringida a los átomos, donde comparada con las otras resulta insignificante, pero, para compensar, su influencia llega hasta el final del Universo). Da yuyu pensar en esto, ¿no?

Recapitulando, la suma de toda esa materia (partículas al fin), más toda la energía que posee, existe eternamente. Impresiona pensar en ello: eternamente. Es como todo lo que está en este nicho, donde ya no va a cambiar nada tiempo y tiempo. Χρόνια και χρόνια /lease jroña que jroña/. En realidad, el nicho es un lugar bastante estable del Universo por comparación con el interior de las estrellas, en donde parte de su materia, precisamente, se está transformando continuamente en energía. Y la energía (y también materia) de esas transformaciones se está distribuyendo en el espacio, por todo el entorno circundante, los fotones a la velocidad de la luz (porque es luz de diversas clases). Lo que se juntó para hacer la estrella, deformando y comprimiendo el espacio como un gurruño, se va disgregando y repartiéndose, espontáneamente, al tiempo que el espacio se va distendiendo.

Cuando la estrella era joven, se había juntado su materia en un espacio reducido comprimido hasta la náusea por la gravedad y así empezó la transformación y la estrella empezó a expulsar fotones de luz. Había mucho orden. Cuando haya acabado la vida de la estrella y deje de emitir energía al espacio, habrá repartido un montón de energía, con lo que esta no estará concentrada, sino situada aleatoriamente, en desorden. Los físicos llaman entropía a una medida del desorden. El paso del tiempo significa un aumento de la entropía y una disminución de la energía libre total. Todo bien.

Toda la vida (perdón por mi intromisión en asuntos de los vivos) hemos estado pensando que el tiempo era algo concreto que tenía vida propia independiente de los sucesos y resulta que el tiempo está integrado en el espacio. Como un clavo en un madero no: mucho más y mejor empotrado. Como una propiedad del espacio. El espacio tiene muchas propiedades, es rico. Cada pequeña parte del espacio puede albergar partículas y energía. Desde el punto de vista de las partículas y de los paquetes de energía, ellos también tienen opciones. Las opciones en física se miden como probabilidades. Si los elementos de un conjunto están concentrados en un espacio reducido, eso es, en principio, poco probable. Hay muchas más opciones de que esos elementos estén repartidos por todo el espacio. El paso del tiempo hace que se cumplan esas opciones o mayores probabilidades, aunque en un momento intermedio parezca que el proceso sea al revés y se creen localmente y temporalmente estructuras. Conforme va sucediendo ese reparto, es cuando va pasando el tiempo. Eso es el paso del tiempo, el cumplimiento de las probabilidades de los sucesos.

Reloj marcando la hora

No es que el reloj defina el tiempo, es que el tiempo hace que el reloj haya pasado de estar cargado a haber agotado su energía, repartiéndola para superar roces y girar absurdamente sus manillas o iluminar con signos raros su dial.

Así que lo que llamamos tiempo, en si no tiene ningún propósito. Es solo una medida. Recoger todas las partículas y llevarlas a un espacio reducido consume energía. Reducir el valor de la entropía requiere energía. Una gran cantidad de energía. Por eso el tiempo no vuelve atrás, a menos espontáneamente. Tendría que revertir todos los procesos actuales en los que la materia y la energía se dispersan, hasta un estado, idéntico al estado inicial, en que todo estuviera más ordenado. Eso no va a ocurrir espontáneamente. El espacio, por contra, reclama que se cumplan sus opciones de albergar su parte de la materia y energía que le corresponde a cada lugar, según el reparto de probabilidades existentes.

Por tanto, la existencia es eterna y el paso del tiempo va repartiendo igualitariamente las propiedades del espacio. Y punto.

Podemos soportar dogmas de cualquier clase y ¿no aceptaríamos este?

Por otro lado, el cuerpo ya transformado por la muerte depositado en este espacio concreto y tranquilo y ya transformado por la muerte, ha llegado a estar así debido al paso del tiempo, cosa que es consustancial a la propia naturaleza del espacio del que formamos parte. Todo está bien. Todo es preciso que sea así. No hay ninguna maldad, culpa o responsabilidad en verse de esta manera. Había ciertas probabilidades que ocurriera en un lugar y un tiempo determinado y así se ha cumplido. Se solía llamar destino y también estaba bien. A veces más vale así, porque miremos lo que nos cuenta Wikipedia de lo que le pasó al pobre Sísifo (según plantea el libro sobre el mito griego del mismo nombre, de Albert Camús). Resulta demasiado parecido al planteamiento de muchos trabajos que se perciben como una maldita repetición eterna.

Sísifo fue castigado por los dioses a un penoso destino eterno. Según nos cuenta la Wikipedia. En el inframundo, Sísifo fue obligado a cumplir su castigo, que consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio, una y otra vez. Así se cuenta en la Odisea.

Sísifo fue castigado por engañar a los dioses. Su castigo mítico (un esfuerzo inutil y eterno) solo tenía la misión de servir de advertencia a los humanos y está enraizado con el concepto de culpa.

¿No os recuerda al castigo bíblico del trabajo, adjudicado en la expulsión del jardín del Edén, también como castigo por una desobediencia? Leamos el capítulo 3 del Génesis, donde aparece explícitamente el concepto de culpa, en este texto de Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004. Más información sobre Traducción en Lenguaje Actual

Génesis 3

El hombre desobedece a Dios

16 A la mujer le dijo: «Cuando tengas tus hijos, ¡haré que los tengas con muchos dolores! A pesar de todo, desearás tener hijos con tu esposo, y él será quien te domine». 17 Al hombre le dijo: «Ahora por tu culpa la tierra estará bajo maldición, pues le hiciste caso a tu esposa y comiste del árbol del que te prohibí comer. Por eso, mientras tengas vida, te costará mucho trabajo obtener de la tierra tu alimento. 18 Solo te dará espinos que te hieran, y la hierba del campo será tu alimento. 19 »Muy duro tendrás que trabajar para conseguir tus alimentos. Así será hasta el día en que mueras, y vuelvas al polvo de la tierra, del cual fuiste tomado. Tú no eres más que polvo, ¡y al polvo tendrás que volver!»

23 Por eso Dios los expulsó del jardín de Edén, y puso al hombre a cultivar la tierra de donde había sido formado. 24 Después de expulsar al hombre y a la mujer, Dios puso unos querubines al este del Edén, y también puso una espada encendida que giraba hacia todos lados, para impedir que alguien se acercara al árbol de la vida.

Pequeño paraiso, casi como el Jardín del Edén

Dicho de otra manera y sin anestesia: Las religiones insisten en hacer al hombre culpable, y sin embargo la Física, la Ciencia, lo exoneran mostrando que quizá, probablemente todo ocurra sin un sentido y por tanto sin culpa.

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