Las células son las protagonistas
Aunque en los últimos años se ha ido haciendo popular la idea de que los genes lo gobiernan todo en los seres vivos, se empieza a oir con claridad otro enfoque, ya que los genes son parte de las células vivas, que son las que toman realmente las decisiones.
Nota: Imágenes tomadas de la página de La Casa del Libro, referidas a los libros mencionados.
Los elementos básicos de los fenómenos de los seres vivos son las células, no los genes que portan, al igual que los elementos básicos de las reacciones y sustancias químicas son los átomos completos, no las partículas subatómicas que los forman. Las partes de un sistema son importantes y su conocimiento en detalle es esencial para la comprensión en su totalidad de los fenómenos en los que participa, pero no hay que perder de vista cual es la unidad completa en la que fijarse para conocer las causas, mecanismos y resultados observados, que en el ámbito biológico es la célula. Los genes son la herencia de información para generar elementos de nuevas células que se transmite en la reproducción celular.
Identificamos a los genes en cualquier conversación, relativa al aspecto y pautas de comportamiento de los seres vivos, y sobre todo para identificarlos, como su elemento esencial. Algún autor como Richard Dawkins, lleva esa idea al nivel máximo cuando titula su libro más popular «El gen egoista«, como si efectivamente los genes pudieran tomar decisiones y lograran perpetuarse gracias a esas decisiones. Sin quitar mérito a su aportación al conocimiento de la materia, mi intuición me hace pensar que debe haber alguna otra fuente de decisiones. Ya hablé de este tema en 2018 en este artículo: Existe vida inteligente: «El gen egoísta» de Richard Dawkins. Mi enfoque es que lo que tiene un comportamiento egoista es todo ser vivo, como resultado o consecuencia de su equiibrio con el entorno. Se puede ampliar esas ideas en mi Ensayo sobre la Conducta, que puede descargarse en este enlace. Sin embargo todos los seres vivos constan de células. Los seres vivos pueden estar formados por una sola célula (como es el caso de las bacterias) o por una multitud de ellas (como ocurre en los seres humanos). Así que los genes son parte de un ser más grande, bastante complejo en todos sus aspectos, la célula viva es la que emplea sus genes para lograr sus fines. Por ejemplo como ‘recetario’ para crear las proteinas que necesita en cada momento.
Podemos imaginar que los genes son como las cintas perforadas de las antiguas pianolas mecánicas que hacían que el instrumento musical ejecutase una música codificada en la cinta recogida en un rollo. Para que hubiera música era necesario el instrumento, la cinta formaba el automatismo y era una clase de memoria, pero la cinta sola sin el instrumento no servía para hacer música.
Hay dos libros actualmente en las librerías que dan luz a este modo de ver los actos de la vida como resultado de la acción de las células, con dos enfoques distintos. Vamos a hablar de ellos a continuación.
Las arquitectas de la vida, de Alfonso Martinez Árias


En este libro Las arquitectas de la vida, de Alfonso Martinez Árias se enfoca el tema desde el punto de vista de la actividad de la evolución de los embriones a partir del huevo. Se dan detalles de experimentos y observaciones para determinar cuales son las causas o disparadores de cada fase del desarrollo, para concluir que son las células de los embriones las que se comunican y toman decisiones en cada paso empleando los genes que activan cuando consideran necesarios.
La armonia de las células de Siddhartha Mukherjee


En este texto, La armonia de las células de Siddhartha Mukherjee, el autor nos habla como médico de enfermedades de la sangre, sobre la especialización de las células y el uso de células madre y de tratamientos genéticos e inmunitarios para la solución de algunas enfermedades. Parte de la base de que las enfermedades son esencialmente trastornos celulares.
¿Qué hay en común en estos dos libros de divulgación?
Es evidente que ambos autores tratan los seres vivos como el resultado de la acción celular. Células que se especializan y adoptan distintas funciones y se comunican y coordinan para la formación y funcionamiento del ser. Funciones que cubren todos los ámbitos de las necesidades de los seres vivos: relacionarse con el medio y defenderse de las amenazas, alimentarse, reproducirse. La función de los genes es preservar las recetas para ejecutar las funciones, en particular la producción de todos los componentes necesarios, generación tras generación. Hay mucha más maravilla, belleza y misterio en los aspectos detallados por ambos autores, absolutamente sorprendentes de la formación de un nuevo ser vivo y de las estrategias para la defensa frente a enfermedades y deterioro, que la que alberga la doble hélice del ADN y todos sus genes.
Por ejemplo me fascina la acción de los ribosomas, minúsculas máquinas celulares de producción de proteinas. Los ribosomas ‘leen el rollo’ de ARN mensajero producido en el núcleo de la célula, descodificando parte de la estructura de ADN de los cromosomas, y de esa ‘lectura’ del ARN surge del ribosoma, como por arte de encantamiento, una proteina perfectamente realizada, como surge la melodía de la pianola a la que nos referíamos antes cuando ésta ‘lee el rollo’ de la cinta donde están grabadas las notas que han de sonar.
