La jubilación. Una sencilla reflexión
Cuando uno se jubila, con tiempo indefinido por delante y sin tener asimiladas referencias de cómo vivir el nuevo periodo de vida, al principio se puede producir un poco de desorientación. Se requiere un tiempo de adaptación. Y luego, es conveniente aplicar unas sencillas normas.
Búsquedas de Google para palabras clave:
Podemos encontrar muy buenas ideas con unas simples búsquedas. Extraigo a continuación los resultados encontrados para palabras relevantes relacionadas con ‘jubilación’.
La jubilación «es el acto administrativo y cese definitivo de la actividad laboral, ya sea por cuenta propia o ajena, al alcanzar la edad legal o por incapacidad. Implica el retiro de la vida laboral activa y el derecho a percibir una pensión económica vitalicia (prestación) financiada por las cotizaciones a la Seguridad Social».
El Jubileo «también llamado año jubilar o año santo, es una celebración que tiene lugar en distintas Iglesias cristianas históricas, particularmente la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, y que conmemora un año sabático con significados particulares».
El júbilo es «Viva alegría, y especialmente la que se manifiesta con signos exteriores«.

Realidades
- La realidad primera es que por muy bien o mal que lo hayas hecho en tu vida laboral, la gente que queda allí, donde trabajabas, se va olvidando de ti.
- Incluso entre los ya jubilados, por razones ajenas a nuestra voluntad, aunque tengamos afinidad, puede que nos veamos menos.
- Ahora imagina que tienes una idea de como debería funcionar algo. Pero ¡despierta! Ya no tienes el mando sobre aquello que puede hacer que mejore o se arregle ese problema que ha surgido.
Consecuencias (son muchas)
- Puedes, y debes, tener opinión, pero no puedes estar siempre opinando porque tu tiempo ya pasó y, a lo mejor, tu opinión no le importa a quien se la das. No puedes transformarte en un ‘cuñao‘.
- Lo que pudiste hacer en tu momento ya estará hecho o se habrá perdido la oportunidad para ello. Es normal. No puedes hacer nada, luego no hay que preocuparse.
- Dado que no vas a poder arreglar el mundo, como lo demuestra que no lo terminaste de lograr en tu tiempo, ya no vale la pena que lo intentes. Seguro que conseguiste triunfos importantes. Pero hay otros que tienen ahora la obligación de intentarlo.
- Es mejor no quejarse. Recuerdo un refrán que decía algo así que «si es otro el que sufre, es madera lo que sufre«. Quejándote no arreglas el problema y se crea malestar.
- El malestar no es precisamente lo que hará que los allegados estén más cerca, pues desearán huir. Es siempre mejor ofrecer buena cara y un espíritu tranquilo y amable que provocar malestar.
- Sí ves que puedes ayudar sin que parezca que quieres mangonear, bien sea porque te piden ayuda o porque es evidente que está en tu mano y lo que hagas no dejará las cosas en un estado aún peor, entonces ayuda.
- Hemos quedado en que jubilación está relacionada con jubileo (y sus características experiencias de ‘año sabático‘ para hacer balances, lograr perdón para si mismo y disfrutar de otras vivencias maravillosas). Entonces hay que aprovechar las oportunidades que ofrece ese jubileo, porque van a ir reduciéndose.
- Jubilación también es ‘retiro‘ y ‘pensión‘. El retiro es, sin duda, merecido. Los problemas económicos no desaparecen, pero si tienes una pensión puedes hacer tus planes. Eso es control.
- El júbilo es una alegría intensa (significa ‘celebración‘ y ‘felicidad‘). ¡Siente jubilo! Es legítimo. Ya era hora.
