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La Luna de julio saluda

La Tierra y la Luna, el sistema binario que disfrutamos, nos hace distinguir ‘nosotros y ella’, nos da mareas altas y bajas, noches oscuras e iluminadas, medición del tiempo (para saber si toca siembra o cosecha), incluso eclipses. La Luna estaba ahí al inicio de la vida. Fue la Luna la que nos hizo saber que vivíamos en un planeta.

La Luna subida a la palmera

La verdad es que no sabemos casi nunca lo afortunados que somos. Los animales de cualquier clase están siempre alerta, mirando con detenimiento ante cualquier ruido, a derecha y a izquierda, por si ya vienen a por ellos. Nosotros los humanos, que hemos domesticado la Naturaleza (o al menos eso creemos), aunque no tenemos que estar tan alerta como los pájaros, los ratones o las moscas, aunque sabemos que un ruido de trueno no lo produce un ser monstruoso o que el ulular del viento en una ventana no es cosa de un fantasma, nosotros que podemos disfrutar de nuestro conocimiento, ignoramos sin remedio la belleza del baile de los astros.

Y sin embargo están ahí. La Luna nos proporciona ventajas increíbles. En verdad este es un planeta único. Posiblemente algo hizo para el surgimiento y expansión de la vida, contribuyendo a remover las aguas con las mareas. Sin duda al mirar al cielo surge también la pregunta, si todos los astros son redondos ¿no puede ser también la Tierra una esfera? Observar el horizonte reventar de luz cuando sale la Luna llena, tendría que ser motivo de celebración. Hasta en los eclipses se ha lucido la Luna, pues es bien casual el encaje geométrico que los forma, con ella de protagonista.

La Luna saliendo por el horizonte

Toda la variedad y la combinación de fases lunares, estaciones del año, tiempo atmosférico del día, calor o frío, hora a la que sale la Luna, por mucho que lo tengamos visto, aún puede evocar la enorme variedad de oportunidades para vivirlas y disfrutarlas.

La Luna vista con el telescopio de principiante, antes de leer las instrucciones.

No esperes mucha más filosofía o pensamiento, pero sin la Luna ahí, al alcance, posiblemente no hubiéramos sospechado que la Tierra también es un globo, la humanidad no se hubiera planteado salir al espacio, muchas de las preguntas que requerían respuesta se hubieran quedado en el tintero. Bendita Luna, solo por existir.

La Luna del mar, entre bruma

La próxima vez que mires al cielo y veas la Luna, piensa que la Tierra no es solo una, que son dos: una grande y otra pequeña. Que te ha tocado vivir en la grande, con aire, con agua, con plantas, con todo lo necesario. La Luna es la antítesis, y nos recuerda que, a veces, nos quejamos de vicio y sin remedio.

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